
Se está suscitando en Navarra el debate sobre quién debe aportar los 400 euros de devolución en el IRPF a todos los contribuyentes, que Zapatero anunció en campaña electoral con el objetivo de estimular las economías familiares e impulsar la demanda. Es llamativo que una vez más en Navarra, a pesar del amplio margen y autonomía que nuestro sistema fiscal nos otorga para discutir si la medida es idónea o no, si queremos o no aplicarla, el debate vuelve a ser sobre una cuestión de fuero, y esto ya aburre mucho.
Estamos teniendo que escuchar una retahila de argumentos simplistas a la par que peligrosos por parte del UPN y CDN del tenor "el que hizo el anuncio que lo pague". En definitiva, exigen "que pague España" quienes se autoproclaman los grandes defensores de nuestro particular régimen foral. ¿Así se defiende nuestro régimen fiscal? En realidad no sorprende porque esta actitud la han mantenido durante muchos años: envolviéndose en nuestro autogobierno únicamente cuando conviene, así lo hicieron con la Ley de dependencia o con la ayuda por nacimiento, por ejemplo.
No comparto la actitud política de aquellos que únicamente quieren los indudables beneficios que nos otorga a los navarros nuestro estatus constitucional: si defendemos nuestras particularidades debe ser a las duras y a las maduras, para lo bueno y para lo malo. Lo ha dicho el PSN, la medida es irrenunciable porque los navarros no podemos estar en peor situación que el resto de España. Pero también es irrenunciable que debe ser a costa de las arcas forales, y si Sanz no está de acuerdo con la medida que lo diga.