
Siento que este ha sido un congreso muy importante para nuestra historia centenaria, un congreso en el que la gran mayoría de militantes hemos visto cumplida la expectativa de que imperara el debate de las ideas por encima de cualquier otro aspecto. Creo sinceramente que este debe ser el comienzo de una nueva era para el socialismo navarro, donde todos seamos capaces de remar en la misma dirección, porque en demasiadas ocasiones nuestro mayor enemigo hemos sido nosotros mismos, como nuestro nuevo Secretario General, Roberto Jiménez, manifestaba en su discurso de clausura. Y es que por fin, tras muchos años, el clima reinante ha sido el de ser capaces de entendernos y reconocernos al margen de nuestras circunstancias y maneras de entender nuestro proyecto que es el de todos, olvidando viejas heridas que en nada contribuyen a una necesaria mirada al futuro.
Dice mi compañero y amigo Javier Remírez que todos y todas tenemos que aportar nuestro trabajo en la misma dirección, y lo comparto. Así que es la hora de trabajar por lo que realmente importa y nos mueve, que es el infinito espacio que se abre fuera de las cuatro paredes de nuestras sedes. A trabajar por los miles de ciudadanos que depositan en nosotros sus anhelos y sus deseos de felicidad y confianza en un futuro mejor. A trabajar por una Navarra más social, más igualitaria y más justa.
Por cierto: gracias a los compañeros y compañeras que estos dos días me habéis dicho que me leéis, y a los cuales os he comentado que he tenido que moderar los comentarios porque hay alguna persona que no entiende que la democracia supone libertad de expresión, pero no libertad de insulto.
¡Salud y suerte!
Por cierto: gracias a los compañeros y compañeras que estos dos días me habéis dicho que me leéis, y a los cuales os he comentado que he tenido que moderar los comentarios porque hay alguna persona que no entiende que la democracia supone libertad de expresión, pero no libertad de insulto.
¡Salud y suerte!